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Chad mantiene el superávit comercial, pero la caída del petróleo pone a prueba su modelo económico

A contracorriente de muchas economías africanas dependientes de las importaciones, Chad volvió a cerrar 2025 con saldo positivo en su comercio exterior. Sin embargo, detrás de los 273.900 millones de francos CFA de superávit se esconde una realidad más compleja: la progresiva erosión de los ingresos petroleros, una elevada dependencia de productos importados y la urgencia de acelerar la transformación productiva del país.

Chad continúa formando parte de un reducido grupo de economías africanas capaces de exportar más de lo que importan. Según los datos más recientes publicados por el Instituto Nacional de Estadística, Estudios Económicos y Demográficos (INSEED), el país registró en 2025 un superávit comercial de 273.900 millones de francos CFA, prolongando una racha positiva que ya suma cuatro años consecutivos.

Aunque el saldo sigue siendo favorable, la cifra refleja una moderación significativa respecto a los niveles alcanzados en años anteriores. En 2022, el excedente comercial había superado los 2,2 billones de francos CFA, impulsado por un contexto internacional especialmente favorable para las exportaciones de hidrocarburos. La comparación pone de relieve la creciente exposición de la economía chadiana a la volatilidad de los mercados energéticos.

Las importaciones alcanzaron los 997.100 millones de francos CFA durante el ejercicio, evidenciando la fuerte dependencia del país de bienes esenciales procedentes del exterior. Cerca del 80% de las compras internacionales de Chad se concentraron en apenas diez socios comerciales.

China se mantuvo como el principal proveedor del país, con exportaciones hacia Chad valoradas en 306.500 millones de francos CFA, equivalentes a más del 30% del total importado. Le siguió Camerún, que suministró mercancías por valor de 108.400 millones de francos CFA, consolidando su posición como socio estratégico gracias al corredor logístico Douala-N’Djamena, considerado la principal arteria comercial para el abastecimiento del mercado chadiano.

Una economía aún dependiente de productos básicos

La composición de las importaciones revela algunos de los desafíos estructurales que enfrenta la economía nacional. La harina de trigo encabezó la lista de productos adquiridos en el exterior con un valor superior a los 79.000 millones de francos CFA, seguida por el azúcar refinado y el gas butano licuado.

Estos datos reflejan una dependencia persistente de alimentos procesados y productos energéticos importados, una situación que limita la capacidad del país para reducir su vulnerabilidad frente a las fluctuaciones de los precios internacionales y las interrupciones de las cadenas de suministro.

Por el lado de las exportaciones, la concentración es aún más pronunciada. Los diez principales productos vendidos al exterior representaron cerca del 98% de los ingresos exportadores del país, confirmando el peso dominante de los recursos naturales en la generación de divisas.

Los Emiratos Árabes Unidos se consolidaron como el principal destino de las exportaciones chadianas, absorbiendo mercancías por valor de 333.300 millones de francos CFA, equivalentes a más de una cuarta parte del total exportado.

El reto de construir una economía menos vulnerable

Para los analistas del INSEED, las cifras de 2025 confirman tanto la resiliencia como las fragilidades del modelo económico chadiano. Si bien el país continúa registrando superávits comerciales, la elevada concentración de sus exportaciones y la dependencia de importaciones estratégicas siguen representando riesgos significativos para la estabilidad económica a largo plazo.

En este contexto, las autoridades económicas y las instituciones regionales de la CEMAC insisten en la necesidad de acelerar la diversificación productiva. El fortalecimiento de la agricultura, la transformación industrial local y el desarrollo de los servicios aparecen como elementos clave para reducir la dependencia del petróleo y construir una base exportadora más amplia y resistente.

El desafío para Chad ya no consiste únicamente en mantener un saldo comercial positivo, sino en transformar ese excedente en una palanca de crecimiento sostenible capaz de generar empleo, aumentar el valor añadido local y reducir la vulnerabilidad de la economía frente a los ciclos de las materias primas.

FUENTE: Ecomatin

Saturnina Ada Monsuy Eseng

Saturnina Ada Monsuy Eseng

Periodista de Equacom News. Cobertura de noticias en África Central y Guinea Ecuatorial.

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