Con una inversión estimada en 3.750 millones de francos CFA, Burkina Faso se prepara para dar un paso estratégico hacia la industrialización verde mediante la instalación de su primera planta de ensamblaje de vehículos y motocicletas eléctricas, un proyecto orientado a diversificar la economía y posicionar al país en la emergente cadena de valor de la electromovilidad en África.

Burkina Faso avanza hacia un nuevo posicionamiento industrial con el lanzamiento de un proyecto de ensamblaje de vehículos eléctricos que podría convertirlo en el décimo país africano con capacidad de producción local en este segmento. La iniciativa está liderada por ITAOUA Motors SA, con el respaldo financiero del Fondo Burkinabè de Développement Économique et Social (FBDES), que ha comprometido una inversión de 3,75 mil millones de FCFA para la construcción de infraestructuras y la adquisición de equipos industriales especializados.
La futura planta estará destinada al ensamblaje de vehículos y motos eléctricas, una apuesta que responde tanto a los desafíos de la transición energética como a la necesidad de reducir la dependencia del país de las importaciones de automóviles convencionales. Desde una perspectiva económica, el proyecto busca estimular la industria local, crear empleo cualificado y sentar las bases de un ecosistema industrial vinculado a las tecnologías limpias.
Este movimiento se inscribe en una dinámica regional más amplia, en la que varios países africanos están explorando la producción local de vehículos eléctricos como palanca para reducir costos de transporte, limitar las emisiones y capturar mayor valor añadido dentro del continente. El mercado africano de la electromovilidad muestra un crecimiento sostenido, impulsado por la urbanización, el aumento de los costos de los combustibles fósiles y el interés creciente de los inversores por proyectos alineados con criterios ambientales.
Más allá de los beneficios medioambientales, el desarrollo de una cadena de valor local en el sector automotriz eléctrico representa una oportunidad estratégica para Burkina Faso. El proyecto podría facilitar la transferencia de conocimientos técnicos, fortalecer las competencias de ingenieros y técnicos locales y abrir la puerta a nuevas inversiones industriales complementarias.
En un contexto donde la industrialización sigue siendo un desafío estructural para muchos países de África Occidental, esta iniciativa refleja una apuesta por la diversificación productiva y la innovación tecnológica. Si logra consolidarse, la planta de ensamblaje de vehículos eléctricos podría reforzar el atractivo de Burkina Faso como destino emergente para inversiones sostenibles y contribuir a su integración en las nuevas dinámicas de la economía verde africana.
FUENTE: Ecomatin