En 2025, las exportaciones de piña de Camerún se redujeron drásticamente hasta apenas 386 toneladas, un descenso interanual cercano al 55 % que revela debilidades estructurales en la competitividad del sector agroexportador y reabre el debate sobre la sostenibilidad del modelo de exportación de frutas frescas.

Camerún, tradicionalmente posicionado como exportador de productos tropicales, atraviesa una fase crítica en el comercio exterior de la piña. Según datos recientes de la FAO y de medios económicos especializados, los envíos internacionales de esta fruta alcanzaron en 2025 apenas 386 toneladas, uno de los volúmenes más bajos registrados en más de diez años. La contracción, estimada en torno al 55 % respecto al ejercicio anterior, marca un punto de inflexión para una cadena de valor ya presionada por múltiples factores.
El retroceso refleja dificultades persistentes a lo largo de la cadena productiva y logística. Entre los elementos que explican la caída figuran los elevados costos de transporte, cuellos de botella logísticos, limitaciones en infraestructura de conservación y embalaje, así como una creciente competencia de grandes productores mundiales, especialmente de América Latina, mejor posicionados en los mercados internacionales.
La evolución de la demanda también ha jugado en contra. La Unión Europea, principal destino histórico de la piña camerunesa, ha mostrado una absorción más limitada, en un contexto de estándares sanitarios más exigentes y de una oferta global más abundante y competitiva. Esta situación ha reducido las oportunidades de colocación del producto camerunés en los mercados tradicionales.
Desde una perspectiva económica, la caída de las exportaciones tiene efectos directos sobre los ingresos de los productores y exportadores locales, así como sobre la balanza comercial agrícola del país. Aunque Camerún continúa dependiendo en gran medida de productos como el petróleo y el cacao para sostener sus exportaciones, el debilitamiento de segmentos como el de las frutas frescas limita las posibilidades de diversificación y de creación de valor agregado en el sector agrícola.
En conjunto, el desplome de las exportaciones de piña en 2025 no parece responder únicamente a factores coyunturales o a un ciclo productivo adverso. Más bien, pone de relieve problemas estructurales de competitividad, logística y acceso a mercados, que exigen políticas más ambiciosas en materia de modernización agrícola, inversión en infraestructuras y acompañamiento a los exportadores, si Camerún aspira a relanzar este segmento de su agroindustria y recuperar presencia en el comercio internacional.
FUENTE: Ecomatin