La oferta pública inicial de BGFI Holding Corporation (BHC), concebida para reforzar el capital del principal grupo bancario de África Central, no logró completarse en el plazo previsto. El aplazamiento de la operación revela las limitaciones estructurales del mercado financiero de la CEMAC y plantea interrogantes sobre la capacidad de absorción de grandes emisiones de renta variable en la subregión.

BGFI Holding Corporation, matriz del grupo BGFIBank, no consiguió cerrar su oferta pública de acciones (OPI) antes del 24 de diciembre, fecha inicialmente prevista para su finalización. Lanzada el 10 de noviembre, la operación fue prorrogada por seis semanas, hasta el 7 de febrero de 2025, con el objetivo oficial de ofrecer más margen a los inversores en un contexto marcado por restricciones operativas y de calendario propias del mercado regional. En términos prácticos, la prórroga refleja la dificultad del grupo para movilizar los 125.880 millones de FCFA necesarios para aumentar su capital social en un 10 %.
El retraso resulta llamativo por el perfil del emisor. BGFIBank es el líder bancario en la zona CEMAC, con presencia en doce países africanos y en Europa. En 2024, sus activos totales se aproximaron a los 6 billones de FCFA y el beneficio neto se estimó en 122.000 millones de FCFA. A medio plazo, el grupo apunta a alcanzar 8 billones de FCFA en activos para 2030, apoyado en su estrategia de expansión regional. Para esta captación de fondos, que debe culminar con su cotización en la BVMAC, el holding se apoyó en un sindicato de colocación integrado por 29 intermediarios financieros, una de las mayores estructuras movilizadas en la subregión.
Sin embargo, el principal obstáculo identificado por los actores del mercado es la escasa profundidad del mercado financiero de la CEMAC. Con un volumen sin precedentes para una OPI regional, la operación de BHC pone a prueba la capacidad real del mercado para absorber emisiones de gran tamaño. A diferencia de los bonos, que suelen ser suscritos mayoritariamente por bancos, las acciones dependen de inversores institucionales no bancarios, aseguradoras, empresas y particulares, un universo más limitado. Además, la educación financiera insuficiente en la subregión continúa frenando el apetito por instrumentos de renta variable.
Otro factor que pesó en la dinámica de suscripción fue la rentabilidad percibida de la acción. A un precio de salida de 80.000 FCFA, el grupo proyecta dividendos netos por acción de 1.893 FCFA en 2026, 2.167 FCFA en 2027 y 3.025 FCFA en 2030. Para algunos inversores, estos rendimientos a corto plazo resultan menos atractivos que los de otras acciones ya cotizadas en la BVMAC o que los instrumentos de renta fija. No obstante, intermediarios más favorables a la operación destacan el potencial de valorización a medio y largo plazo, con expectativas de plusvalías significativas en un horizonte de cinco años.
Las condiciones de suscripción también jugaron en contra. El límite inicial de 630 millones de FCFA por inversor institucional, pensado para evitar la concentración accionarial, desincentivó a grandes inversores interesados en una mayor exposición. Ante esta reacción, el holding terminó por flexibilizar esta cláusula para relanzar la dinámica de captación.
Finalmente, el contexto de gobernanza del grupo pudo influir en la cautela de algunos inversores. La reciente salida de Henri-Claude Oyima del gobierno gabonés, tras haber acumulado el cargo de ministro de Economía con la presidencia del grupo, ha abierto interrogantes sobre la continuidad del liderazgo estratégico y el ritmo de ejecución del plan de desarrollo.
Pese a estos obstáculos, los profesionales del mercado consideran que la operación aún tiene altas probabilidades de éxito, con una tasa de suscripción que podría superar el 90 % al cierre del nuevo plazo. Más allá del caso BGFIBank, la OPI pone de relieve los desafíos estructurales que enfrenta el mercado de capitales de África Central para acompañar la ambición de sus grandes grupos empresariales.
FUENTE: Ecomatin