Entre crecimiento productivo y reformas estructurales, la pesca y la acuicultura se consolidan como un pilar económico estratégico en Costa de Marfil, con un impacto directo en el empleo, la inversión y la reducción de la dependencia de importaciones alimentarias.

El sector pesquero marfileño ha experimentado una evolución significativa entre 2011 y 2024, posicionándose como uno de los motores emergentes de la economía nacional. Durante este periodo, las actividades vinculadas a la pesca y la acuicultura han generado cerca de 680.000 empleos, de los cuales 100.000 son directos y 580.000 indirectos, reflejando el peso creciente del sector en el tejido socioeconómico del país.
En términos de producción, el volumen nacional de productos pesqueros pasó de 55.864 toneladas en 2011 a 94.553 toneladas en 2024, evidenciando una dinámica de crecimiento sostenida. No obstante, esta progresión sigue siendo insuficiente para cubrir la demanda interna. En 2023, el consumo nacional se estimó en alrededor de 730.000 toneladas, mientras que la producción local apenas logró satisfacer menos del 15 % de las necesidades, manteniendo al pescado entre los productos más importados del país.
Ante este desequilibrio estructural, las autoridades han puesto en marcha una serie de medidas orientadas a fortalecer la oferta local y estimular la inversión. Entre las principales acciones destacan la estructuración del sector acuícola mediante la creación de la Asociación Nacional de Acuicultores (ANAQUACI), la modernización de las infraestructuras de producción y la distribución de 25 millones de alevines mejorados, iniciativas que han permitido incrementar de forma progresiva la producción anual de crías.
Este impulso se enmarca en programas de mayor alcance, como el Programa Estratégico para la Transformación de la Acuicultura en Costa de Marfil (PSTACI), cuyo objetivo es alcanzar una producción de 150.000 toneladas de pescado anuales para 2030. El programa busca no solo elevar los volúmenes productivos, sino también dinamizar la inversión pública y privada en toda la cadena de valor del sector.
Desde la perspectiva económica, estas reformas apuntan a reducir gradualmente la dependencia del país de las importaciones de productos pesqueros, mejorar la balanza comercial alimentaria y fortalecer la soberanía alimentaria. Al mismo tiempo, el desarrollo de la acuicultura se perfila como una actividad rentable y generadora de ingresos, especialmente en zonas rurales, contribuyendo a la diversificación de la economía y a la creación de empleo sostenible.
En conjunto, la pesca y la acuicultura se afirman como sectores estratégicos para el crecimiento inclusivo de Costa de Marfil, combinando oportunidades de negocio, atracción de inversiones y un papel clave en la seguridad alimentaria nacional.
FUENTE: news.abidjan.