El Banco Africano de Desarrollo promueve una nueva plataforma financiera destinada a redirigir el ahorro institucional africano hacia proyectos estratégicos, con el objetivo de reducir el déficit de inversión en infraestructura y reforzar la capacidad de financiación interna del continente.

La iniciativa, denominada Nueva Arquitectura Financiera Africana (NAFA), plantea un cambio estructural en el modelo de financiación del desarrollo al pasar de esquemas basados en proyectos individuales a estrategias de inversión por carteras. Este enfoque permitiría diversificar riesgos, mejorar la eficiencia del capital y atraer a grandes inversores institucionales africanos como fondos de pensiones, aseguradoras, bancos y fondos soberanos, cuyos recursos actualmente se colocan en gran medida fuera del continente.
De acuerdo con Kennedy Mbekeani, el principal desafío no es la falta de capital, sino la ausencia de mecanismos financieros capaces de canalizarlo hacia sectores productivos locales. El plan busca precisamente crear ese marco, facilitando que el ahorro africano financie infraestructuras clave en energía, transporte, logística y digitalización, áreas consideradas esenciales para la competitividad económica y la integración comercial regional.
Uno de los instrumentos centrales será la implementación de garantías de “primera pérdida”, diseñadas para absorber riesgos iniciales y generar confianza entre inversores privados e institucionales. Este tipo de cobertura pretende reducir las primas de riesgo que enfrentan habitualmente los países africanos en los mercados internacionales, abaratando el coste de financiación y ampliando el acceso al capital.
El proyecto surge en un contexto en el que el continente registra una brecha anual de inversión en infraestructura estimada en unos 170.000 millones de dólares, un déficit que limita el crecimiento, la productividad y la conectividad comercial. Al movilizar recursos internos a gran escala, la iniciativa aspira a disminuir la dependencia del financiamiento externo, fortalecer la estabilidad macroeconómica y acelerar la ejecución de proyectos estratégicos.
Desde una perspectiva económica, el programa representa un intento de redefinir el sistema financiero africano, apostando por la movilización del ahorro doméstico como motor de desarrollo. De materializarse, podría transformar la estructura de financiación del continente y consolidar una base más sólida para el crecimiento sostenible y el comercio intraafricano.
FUENTE: Ecomatin