Nestlé acelera su reestructuración y pone en venta su negocio global de aguas minerales

El grupo suizo Nestlé, presionado por tres años consecutivos de resultados en descenso y por la crisis reputacional que afecta a marcas como Perrier, prepara la desinversión de su división de aguas minerales, una operación estratégica prevista para concretarse en 2027 y orientada a reforzar su rentabilidad y reposicionar su portafolio global.


El desempeño financiero de Nestlé durante 2025 confirmó una tendencia descendente en varios indicadores clave, con ingresos y beneficios por debajo de ejercicios anteriores. La dirección atribuye este deterioro, en parte, a dificultades que han impactado a productos emblemáticos y a segmentos específicos del grupo, lo que ha obligado a acelerar un proceso de revisión estratégica a escala internacional.

Entre las áreas más afectadas se encuentra el negocio de aguas y bebidas premium. Algunas de sus marcas históricas han estado envueltas en controversias regulatorias y mediáticas relacionadas con prácticas de tratamiento y control de calidad, episodios que han erosionado la confianza del consumidor y debilitado el posicionamiento comercial del segmento. Aunque la compañía ha defendido reiteradamente sus estándares, el impacto reputacional se ha reflejado en el rendimiento del área.

Como respuesta, Nestlé decidió separar esta división del resto de sus operaciones y explorar su venta total o parcial, o bien la entrada de socios estratégicos. El proceso ya incluye contactos preliminares con potenciales inversores industriales y financieros, con el objetivo de retirar esta unidad de los estados financieros consolidados del grupo a partir de 2027.

La medida se integra en una reorganización corporativa más amplia que prioriza negocios considerados de mayor margen y crecimiento estructural, como café, nutrición especializada y alimentos para mascotas. Paralelamente, el grupo busca simplificar su estructura, reducir costes operativos y mejorar su perfil de rentabilidad para responder a las expectativas del mercado.

Desde una perspectiva económica, la desinversión refleja una estrategia clásica de reasignación de capital: desprenderse de activos con menor proyección para concentrar recursos en segmentos más rentables y resilientes. También evidencia cómo los riesgos reputacionales y regulatorios pueden traducirse en decisiones corporativas de gran escala capaces de redefinir el posicionamiento global de una multinacional líder del sector alimentario.

FUENTE: Ecomatin