El gobierno de Chad suspendió hasta diciembre de 2026 todos los derechos e impuestos a la importación de productos básicos como trigo, arroz, maíz, harinas y sal, en un intento por frenar el encarecimiento de alimentos y aliviar la presión sobre el poder adquisitivo de los hogares.

La medida fue adoptada mediante un decreto firmado el 17 de febrero de 2026 por el Ministerio de Finanzas, Presupuesto, Economía y Planificación, con aplicación inmediata y carácter excepcional. La exención fiscal cubre la totalidad de gravámenes aplicados a la entrada de estos productos en territorio nacional, anulando disposiciones previas y reflejando la urgencia de las autoridades por reducir el coste del abastecimiento de bienes esenciales.
La decisión responde a un deterioro significativo de la seguridad alimentaria. Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios, más de 2,4 millones de personas —alrededor del 14 % de la población— se encontraban en situación de inseguridad alimentaria aguda a finales de 2024, cifra que aumentó en 400.000 personas en solo un año. Este escenario se ve agravado por la llegada de más de un millón de refugiados procedentes de Sudán, lo que incrementa la presión sobre los recursos y los mercados locales.
En paralelo, la dependencia del país de las importaciones de cereales sigue creciendo. Datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura indican que las compras externas de cereales de Chad aumentaron un 8 % en 2024 hasta alcanzar unas 236.000 toneladas. Esta tendencia refuerza la necesidad de medidas que reduzcan el impacto de los precios internacionales sobre el mercado interno.
Desde una perspectiva económica, la suspensión temporal de aranceles busca contener la inflación alimentaria y estabilizar la oferta mientras se implementan políticas estructurales orientadas a fortalecer la producción agrícola local. El Ejecutivo pretende así equilibrar la urgencia social con la estrategia comercial, utilizando la política fiscal como herramienta para amortiguar choques de precios y garantizar el acceso a alimentos básicos en el corto plazo.
FUENTE: Ecomatin