El delantero francés atraviesa una temporada marcada por choques verbales con los árbitros, un comportamiento poco habitual en su carrera que ya genera debate en España

Kylian Mbappé se ha convertido en protagonista no solo por su rendimiento deportivo, sino también por su actitud frente a las decisiones arbitrales. El atacante, tradicionalmente discreto en sus protestas, ha mostrado este curso un cambio de conducta, reclamando con mayor insistencia y protagonizando episodios que han sido captados por las cámaras y ampliamente comentados en medios deportivos.
Uno de los momentos más polémicos se produjo durante el encuentro frente al Valencia, cuando el delantero expresó su frustración hacia el cuarto árbitro tras una jugada por fuera de juego que tuvo escasa incidencia en el resultado. Las imágenes televisivas mostraron al jugador dirigiéndose al colegiado con un insulto en francés, un gesto que ha generado críticas y sorpresa entre analistas y aficionados.
El episodio no es aislado. Semanas antes, en un partido contra el Espanyol, el árbitro Martínez Munuera llegó a advertirle después de amonestarlo por protestar reiteradamente. La escena reflejó un patrón creciente: Mbappé discute más decisiones arbitrales y asume un rol más activo en las reclamaciones, incluso cuando no ejerce de capitán, función que en su equipo corresponde a otros jugadores.

El debate ha trascendido fronteras. En Francia, medios deportivos han subrayado que, pese a sus gestos y protestas, no se vislumbran sanciones disciplinarias, lo que ha abierto una discusión sobre la imagen del futbolista y la percepción de trato arbitral. A ello se suman críticas por acciones interpretadas como intentos de forzar faltas o penaltis, que algunos observadores consideran excesivas.
El contexto también influye: el entorno mediático y deportivo del club ha intensificado en los últimos tiempos sus cuestionamientos al arbitraje, un clima que, según analistas, podría haber influido en la actitud competitiva del delantero.
En lo estrictamente deportivo, Mbappé sigue siendo decisivo sobre el césped, pero su relación con los árbitros se ha convertido en un foco de atención que amenaza con eclipsar su rendimiento. La evolución de este comportamiento y la posible reacción disciplinaria marcarán uno de los focos narrativos del resto de la temporada.
FUENTE: DIARIO SPORT