La industria de procesamiento de soja en Camerún está experimentando un crecimiento significativo gracias a nuevas inversiones y ampliación de capacidades industriales. Sin embargo, la insuficiencia de producción agrícola local amenaza con frenar los objetivos de sustitución de importaciones y aumenta la dependencia del país de productos importados.

En Camerún, la filière de la soja, esencial para la producción de aceite vegetal y alimentos proteicos, ha captado el interés de inversores y autoridades, impulsando proyectos que buscan incrementar la capacidad de transformación y diversificar los productos derivados, como aceite, harina y tourteaux. Entre los ejemplos recientes, se encuentra Agrivar Cameroun, que planea invertir varios miles de millones de francos CFA en una planta de trituración de soja en Douala, con capacidad para procesar cientos de miles de toneladas anuales.
Este impulso industrial se enmarca en un contexto de apoyo público y privado a la agricultura, reflejado en un financiamiento de más de 102 millones de euros (≈66,9 mil millones de FCFA) destinado a la producción y comercialización de algodón y soja, con el objetivo de fortalecer la cadena de valor agroindustrial del país.
No obstante, la producción agrícola local sigue siendo insuficiente para abastecer la creciente demanda de las unidades industriales. Esta brecha entre oferta y demanda limita la competitividad del sector, obligando a Camerún a importar anualmente semillas de soja y derivados por un valor aproximado de 14 000–15 000 millones de FCFA, pese a condiciones agroclimáticas favorables para la producción.
Además, la materia prima local enfrenta presiones externas, especialmente de compradores de países vecinos como Nigeria, que ofrecen precios más atractivos a los productores, desviando parte de la producción hacia mercados informales y reduciendo el volumen disponible para las industrias locales.
Frente a este desafío, algunas empresas, como Soproicam, han diseñado estrategias para aumentar la producción nacional, con planes de duplicar la producción de 50 000 toneladas en 2025 a 100 000 toneladas en 2030, mediante la incorporación de miles de agricultores en la cadena de suministro.
Sin embargo, la falta de materia prima continúa limitando la expansión industrial, afectando la capacidad del país para sustituir importaciones de harina de soja y aceite vegetal. Esta situación subraya la necesidad de fortalecer la producción agrícola, la logística y el acceso a insumos, garantizando que el crecimiento de la industria agroalimentaria no se vea frenado por cuellos de botella estructurales y consolidando a Camerún como un actor competitivo en el mercado regional de la soja.
FUENTE: Ecomatin