La agroindustria del aceite de palma en Gabón atraviesa un periodo de fuerte contracción en 2025, marcado por una caída significativa de la producción durante el primer semestre del año. Este retroceso afecta a uno de los sectores estratégicos de la economía gabonesa y plantea nuevos desafíos para la competitividad y la sostenibilidad de la cadena de valor agrícola.

La industria del aceite de palma, liderada principalmente por Olam Palm Gabon, registró una producción de 72.478 toneladas en el primer semestre de 2025, lo que representa una caída aproximada del 81 % en comparación con el mismo periodo anterior. Esta evolución negativa refleja tanto dificultades internas en el proceso de transformación industrial como un entorno de mercado menos favorable a nivel regional e internacional.
El aceite de palma es uno de los principales productos agroindustriales del país y una fuente relevante de ingresos, empleo y exportaciones. Por ello, la magnitud de la caída supone un golpe considerable para el sector y para la economía agrícola nacional en su conjunto.
La reducción de la producción responde a una combinación de factores estructurales y coyunturales. En primer lugar, las limitaciones operativas en las unidades de transformación han restringido la capacidad de convertir los racimos de palma en aceite. Los cuellos de botella industriales y la decisión de moderar el ritmo de producción para evitar acumulación de inventarios, en un contexto de demanda débil, han tenido un impacto directo en los volúmenes finales.
A ello se suma la presión competitiva del mercado, con una mayor presencia de aceites vegetales alternativos —como el de soja o girasol— que han reducido la competitividad del aceite de palma local tanto en el mercado interno como en los mercados regionales. Esta situación ha limitado la absorción de la producción nacional.
Finalmente, el contexto agrícola ha sido mixto. Aunque en algunos periodos se han observado mejoras moderadas en la recolección de racimos de palma, la capacidad de procesamiento no ha acompañado ese ritmo, lo que ha impedido transformar la materia prima disponible en producto comercializable.
Desde el punto de vista económico, la caída de la producción implica menores ingresos y una reducción del potencial exportador, lo que afecta a la generación de divisas y a la balanza comercial del sector agroindustrial. En un país que busca diversificar su economía más allá de los hidrocarburos, este retroceso representa un desafío adicional.
Para empresas como Olam Palm Gabon, el principal actor del sector, la situación genera presión para optimizar procesos, controlar costes y diversificar mercados, en un entorno de demanda más selectiva y competencia creciente. Asimismo, la contracción productiva supone riesgos para toda la cadena de valor, desde los proveedores agrícolas hasta los distribuidores, con posibles efectos sobre el empleo y la valorización local de la producción.
Aunque antes de 2025 el sector proyectaba una recuperación apoyada en inversiones en plantaciones y mejoras tecnológicas, los datos recientes indican que la industria aún no ha logrado revertir la tendencia negativa. De cara al futuro, los principales retos pasan por fortalecer la capacidad de transformación industrial, ampliar los mercados de exportación y mejorar la competitividad frente a otros aceites alimentarios.
En conjunto, la caída de la producción de aceite de palma en Gabón ilustra las tensiones estructurales que enfrentan sectores agrícolas clave en economías en desarrollo, expuestos tanto a limitaciones internas como a la volatilidad de los mercados internacionales.
FUENTE: Ecomatin